Titulación de Terrenos en la Península de Osa

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Titulación de Terrenos en la Península de Osa 

Lic. Herbert A. Ulloa Salas

El licenciado Herbert Ulloa Salas es abogado con el bufete ubicado a la par de la oficina de La Leona, 300 metros al oeste de la Bomba Osa.  Especializa en escriturar propiedades en posesión pero desempeña en todos sectores de ley civil.  Comuníquese con él al ulloabillo@hotmail.com

SUCESOS


Pen’nsula de Osa. S of Bah’a Drake. Parque Nacional Corcovado. Rio San Pedrillo.

Pen’nsula de Osa. S of Bah’a Drake. Parque Nacional Corcovado. Rio San Pedrillo.

La Península de Osa, orgullo de todos y ejemplo de protección y uso acertado de los recursos naturales, con un Parque Nacional que atrae a científicos y neófitos de todo el mundo, denominada por los que entienden del asunto como la “pequeña amazonia” debido a su diversidad en flora y fauna, ha sido marcada por grandes conflictos en cuanto a la situación legal de la tierra y su tenencia.

Empecemos mencionando los problemas al momento de creación del Parque Nacional de Corcovado y el conflicto con  sus ocupantes, ni que decir de los líos con oreros, asiduos visitantes del paradisiaco lugar; pasando por los antiguos terrenos de la Osa Forestal que inicio una historia de abusos, explotación de los recursos y vejación a los pobladores de la zona, culminando con la creación de dos grandes fincas en el sector de Drake a favor del gobierno representado en ese entonces por el ITCO, antiguo Instituto de Tierras y Colonizaciones, y que al día de hoy no queda clara ni la repartición efectiva de los terrenos a sus “beneficiarios”, y si los terrenos deben ser administrados por el actual INDER o por el MINAET, debido a la falta de recursos.

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En el tema que nos ocupa, destaca por su importancia  el  de los antiguos Baldíos Nacionales, terrenos sin dueño, que fueron tomados por campesinos trabajadores que entraron a montaña virgen y delimitaban sus propiedades por puntos geográficos, “de la quebrada tal al rio tal”, o bien por lo que pudieran deslindar y proteger de vecinos.  La Península tuvo muchos pobladores siendo una parte importante los que vinieron de Chiriquí, por su cercanía de esa zona geográfica Panameña y por la lejanía de San José, incluso durante muchísimos años la distancia, la falta de caminos y puentes, el atraso en telefonía y electricidad, hicieron de este lugar uno remoto y casi olvidado.  Esta situación empezó a cambiar primero cuando se notó la riqueza en oro que existe y posteriormente cuando se pudo sentir que el camino era la protección de los recursos naturales y usarlos como “trapito de dominguear ante el mundo”, lo cual ha sucedido de forma exitosa.

Osa Peninsula. Bosque del Rio Tigre

Osa Peninsula. Bosque del Rio Tigre

Ahora bien, estos baldíos nacionales, terrenos sin escritura, que durante muchos años se traspasaron entre campesinos de una forma artesanal, algunas veces, sin ni siquiera un plano que respaldara la cantidad de hectáreas, y mucho menos con una escritura pública, conforme crecieron el progreso y la importancia de la zona hicieron de la Península un lugar de interés para extranjeros, los terrenos empezaron a adquirir valor comercial, y en algunas ocasiones, alcanzando  hasta astronómico valor, y se iniciaron los catastros de las propiedades y hacer ventas ante notarios para garantizar tanto la compra como el pago, y la cabida del terreno.

Inder

Inder

Los terrenos de la Osa forestal en propiedad del antiguo ITCO, esto en el sector de Drake y alrededores, incluyeron San Juan, Banegas, El Tigre en parte, por citar algunos.  Se convirtieron en  terrenos que se encuentran dentro de la administración del actual Instituto Nacional de Desarrollo Rural, INDER, y  solo pueden ser titulados por dos vías, la primera, encontrarse en los censos y calificar como beneficiario del INDER y en caso contrario, interponiendo un juicio Contencioso Administrativo contra el Estado y demostrando mejor derecho sobre el terreno.

No dejamos sin mencionar  es la situación legal de los habitantes del “Bambú en Puerto Jiménez, antiguas parcelas del Instituto de Desarrollo Agrario que generaron un conflicto legal con el anterior dueño y que fueron atomizándose, pasando de ser parcelas agrarias  hasta crear un problema para el Estado y para sus poseedores que no se vislumbra fin, pero que merece un análisis aparte y único para este caso que afecta muchísimas familias.

Reserva Forestal Golfo Dulce

Reserva Forestal Golfo Dulce

Con la creación de la Reserva Forestal Golfo Dulce mediante decreto ejecutivo 8494 – A del 28 de abril de 1978, se limitó la titulación en aproximadamente 61.000 hectáreas de terreno de la Península, causando una limitante a propietarios privados de estos terrenos.  A partir de esa fecha la única forma de titular el inmueble lo es mediante la previsión hecha en el artículo sétimo de la ley de informaciones posesorias, que además de los requisitos ordinarios para titular establece dos obligaciones adicionales.

La primera que el inmueble haya sido poseído diez años antes de la creación de la zona protegida, en el caso de la Reserva Forestal Golfo Dulce, esta posesión y su cadena de transmisión hasta el titilante actual, debe haberse iniciado, y deberá ser comprobada desde 1968.  La segunda es que las fincas dentro de estas zonas y que tengan bosques, deben demostrar haber protegido el recurso.

Y aquí encontramos el truco para efectos de titulación en Reserva, como manifestamos anteriormente, la mayor parte de los terrenos en la Península fueron originados a partir de  baldíos nacionales y sus transmisiones no eran registradas apropiadamente, por lo que el mecanismo para demostrar la posesión y poder titular lo es la prueba testimonial y hace que esta prueba sea la determinante entre escriturar una finca o no poder hacerlo.

Pero conforme pasan los años, los testigos, se hacen viejos, hay que acordarse de que debían de tener suficiente para constatar el hecho de la posesión en 1968, y se convierten estos vecinos y amigos, en la única posibilidad al amparo de la ley de informaciones posesorias para escriturar estos bienes, asegurando su patrimonio.

Paralelo a este problema con los testigos, su pérdida de memoria de hechos que ocurrieron ya casi 50 años, se encuentra la oposición del Estado para que  estos terrenos sean titulados, ya que de no poder demostrarse la posesión dentro del articulado de ley, la información posesoria no se aprueba y los terrenos con cobertura boscosa o dentro de una zona protegida, pasan a formar parte de los terrenos del Estado y se convierten en inalienables e imprescriptibles, y en algunas ocasiones los planos originales de sus poseedores son cancelados en el Registro Público, dejándolos en un estado de incertidumbre en una tierra donde han vivido muchísimos años pero que no es propia.

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Finca en Rincon de Osa

Es importantísimo para entender este panorama, hacer referencia a los  números 13 y 14 de la ley forestal 7575, publicado en la Gaceta el 16 de abril de 1996, que establece con claridad meridana los alcances de lo que se debe tener por patrimonio forestal del estado y donde establece que los terrenos dentro de este régimen no generan derechos a poseedores y los derechos del Estado sobre estos, para su reclamo, se declara vía ley, como imprescriptible.

Existe en la actualidad, proyectos de ley que promueve el INDER, en conjunto con sectores sociales afectados y grupos de interés en la Península que tiendan a normalizar esta situación, y esperamos que esto se concrete pronto, sin embargo, mientras tanto, los poseedores deben hacer todo aquello que la ley les permite para hacer valer sus derechos.

Ante esta perspectiva no está de más, invitar a los poseedores de terrenos en Áreas protegidas y reservas, a apresurar los trámites que les permitan titular y consolidar sus tierras ante los despachos judiciales.  A aquellos que lo intentaron y sus sentencias no fueron favorables, la ley les permite iniciar los trámites nuevamente o acudir a la vía contenciosa.

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