Situación del Bambú de Puerto Jiménez, Primera Parte

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Situación del Bambú de Puerto Jiménez, Primera Parte

Herbert Ulloa Salas

 

El licenciado Herbert Ulloa Salas es abogado con el bufete ubicado a la par de la oficina de La Leona, 300 metros al oeste de la Bomba Osa.  Especializa en escriturar propiedades en posesión pero desempeña en todos sectores de ley civil.  Communiquése con él al ulloabillo@hotmai

SUCESOS


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Imagen ilustrativa

El antiguo ITCO, Instituto Tierras y Colonizaciones, adquiría  terrenos  para dotar a familias de una pequeña finca usualmente no mayor a siete hectáreas, y mediante redistribución a los habitantes más necesitados y capaces de aprovechar este beneficio y así darle sustento a sus familias  e iniciar una economía en terrenos altamente productivos.

Mediante la Ley 6735 del 29 de marzo de 1982, se transforma el Instituto de Tierras y Colonización, en el Instituto de Desarrollo Agrario (IDA), con los mismos elementos constitutivos de la Ley anterior.  In el 2012, el IDA fue modificado y transformado al Instituto Nacional de Desarrollo Rural (INDER), el ente que actualmente ejerce la distribución de terrenos al campesinado.

Estas tierras eran para todos aquellos campesinos que calificaran bajo los parámetros de necesidad, pobreza, núcleo familiar,  vocación productiva y agrícola.Normalmente se le imponían limitaciones de no vender o enajenar de ninguna forma dichas tierras por un periodo de quince años.

Las regulaciones pretendían que se estableciera en primer lugar una economía local, en segundo lugar de dotar de estabilidad el sector y la pequeña economía que se establecía. con el fin de evitar que existiera algún abuso por especuladoras que se aprovecharan de la situación de los llamados parceleros y compraran las tierras a bajos precios con el único fin de revenderlas posteriormente.

Estas limitaciones cumplían este objetivo, al punto de que cualquier negociación realizada al margen de esta, sería totalmente nula.

El terreno donde se ubica el Bambú fue negociado con el señor Arnoldo Rojas, comprándole al efecto la finca en cuestión pero reservándose para sí 16 hectáreas y comprometiéndose a elaborar el plano respectivo, circunstancia ante la cual, el ITCO se reservó parte del dinero correspondiente al pago del terreno, para ser cancelado cuando se cumpliera lo ofrecido por el señor Rojas, sea la elaboración del plano respectivo.

Sin embargo el Instituto procedió a asignar parcelas a diferentes beneficiarios, a pesar de que el terreno aún  no se encontraba a su nombre.   Esta situación podemos situarla a partir del año 1986.

En 1993, el señor Rojas inicia, mediante un juicio ordinario, un reclamo para que se le pagara el saldo debido por el entonces IDA pero que debido a la falta de cumplimiento de condiciones propias en la escritura  de compraventa, el IDA gana el proceso judicial.  Sin embargo el proceso de inscripción no finaliza y la asignación de los terrenos a los beneficiarios no se puede realizar.

Ahora bien, como este proceso, tomando en cuenta la compra y todos sus pormenores data de 1986, algunos de los beneficiarios fueron vendiendo, otros murieron y algunas familias crecieron y la finca original de 7 hectáreas empezó a dividirse en propiedades más y más pequeñas, atomizando las parcelas originales, hasta crear el caserío del Bambú, el cual creció a vista y paciencia de todos, tanto la Municipalidad como la actual INDER, vieron a la anterior finca convertirse en casas en lotes menores a 200 metros cuadrados, y se fueron multiplicando las pulperías, talleres, domicilios y sus respectivos servicios de luz y agua; hasta escuela se conformó.  Incluso el título traslativo, a todas luces ilegales, en la forma que fuera, se convirtió en uso común, a pesar de las oposiciones bien fundadas de las autoridades del IDA, ahora el INDER.  La necesidad de dotar de techo a la familia prevaleció sobre el aspecto legal, y tratos de palabra o por escrito se convirtieron en cosa usual y permitieron que se estableciera una importante cantidad de casas en el lugar con igual número de familias pero pocos con el goce del derecho de estar en esa tierra.

El próximo análisis sobre esta situación pretendo publicar en la próxima edición de Sol de Osa, y consiste de dos vertientes, la primera cual es la situación legal al día de hoy y segundo cuales son las perspectivas de arreglo de dicha situación que parece no tener fin.

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