Motor economico para la Comunidad Indigena

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 Ifigenia Garita Canet

Es bióloga  tropical de profesión y en la actualidad realiza una maestría en Manejo en Recursos Naturales con énfasis en Desarrollo Sostenible en la Universidad para la Paz. Tiene 15  años de vivir en nuestra comunidad, desde su llegada se ha dedicado a crear una organización no gubernamental llamada ASCONA. Hace cinco años empezó su propia empresa de turismo responsable, OSA WILD TRAVEL, la cual promueve el turismo local  autentico costarricense. Para mas información comuníquese con Ifigenia al correo electronico ifigcanet@gmail.com


TURISMO


El ecoturismo ha sido vislumbrado como una vía de generación de ingresos para el mantenimiento no sólo de áreas naturales protegidas, sino también de las comunidades en las que se lleva a cabo. Es percibido como la posibilidad de tener una mejor calidad de vida, mejorar los servicios del lugar, cuidar los espacios naturales y culturales, así también generar recursos económicos que beneficie a las familias involucradas.
Aunque sólo el 1% de la población del país, cerca de 35.000 personas, es considerada como aborigen, la mayoría de los costarricenses son una mezcla de ancestros europeos, indígenas, y negros.

Algunos de los pueblos indígenas de Costa Rica han integrado el ecoturismo en sus reservas indígenas y esto ha fortalecido las oportunidades de desarrollo de las diferentes etnias en nuestro país. Existen  ocho etnias distinguibles que están distribuidas en todo el país pero mayormente viven en sus propios territorios, estas son: Bribri, Cabécares, Ngöbes, Malékus, Borucas, Teribes, Huétares y Chorotegas. La gran parte, el  60 % de los indígenas costarricenses, viven en el cantón de Talamanca.  Existen 22 territorios indígenas los cuales, en teoría y de acuerdo a las leyes del país y convenios internacionales, son entidades plenamente autónomas capaces de tener su propio autogobierno y sistema judicial. Costa Rica fue el quinto país en suscribir el Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes de 1989 y el tercero de América.

En la actualidad, representan aproximadamente el 2.4% de la población, muchos de los cuales mantienen su cultura, lengua y religión autóctona, en algunos casos mediante ingentes esfuerzos de distintos actores para preservarlas, aunque un cierto proceso de pérdida de tradiciones y aculturación ha sucedido en los últimos años.

En general, las poblaciones de las reservas indígenas del sur se encuentran entre los segmentos más pobres de la población, teniendo una situación de marginación y exclusión con respecto a los estándares del desarrollo social promedio del país.  Un problema grave es la tenencia de la tierra.  En la mayoría de los territorios hay presencia de “no indígenas” que reclaman alguna forma de propiedad sobre las tierras que habitan y/o trabajan, y por consecuencia, los indígenas han perdido gran parte de su territorio (Carls et al, 2010).

La mayor parte de la población que habita en esta zona, tiene en común los problemas de vivienda, opciones de empleo, crisis del sector agropecuario, bajos niveles de educación formal y vulnerabilidad territorial. Quizás uno de los aspectos que diferencian a esta zona del resto del país es su diversidad étnica y la multiplicidad de valores asociados a dicha riqueza etno-cultural (Jurgen, 2013).

En este artículo nos vamos a profundizar en las etnias de la zona sur. Primero vamos hablar de los Borucas. El origen Boruca va más allá del siglo XVI cuando su territorio se extendía desde Quepos hasta Palmar Norte y la desembocadura del Rio Térraba. Desafortunadamente, han perdido territorio, de donde extraían materiales para su vivienda; por esos sus casas en la actualidad son construidas con zinc y madera.  Se agrupan en tres subgrupos, los Quepoa, Turucaca, y Coctú. Las mujeres se reconocían por ser muy valientes, al contar con su propio “ejercito” llamadas las biritecas. Hay dos actividades culturales y tradicionales muy importantes, como es la fiesta de los diablitos y las mascaradas, así como bebidas y alimentos tradicionales y  la confección de trajes.

Los Ngäbe es un pueblo indígena, que habita en el occidente de Panamá, principalmente en la Comarca Ngäbe-Buglé y en las provincias de VeraguasChiriquí y Bocas del Toro. En Costa Rica, viven en cinco reservas indígenas: Altos de San Antonio (Coto Brus), en las localidades de Villa Palacios, Caño Bravo y Limoncito, de donde acceden a San Vito y Sabalito; Abrojos-Montezuma (cantón de Corredores), los pueblos de Bajo Los Indios, San Rafael de Abrojos, Bellavista; Conteburica, entre los cantones de Corredores y Coto Brus, los pueblos de La Vaca, El Progreso, Santa Rosa, Río Claro, Las Gemelas y los Plancitos; y Guaymí de Osa, entre la Quebrada Pavón y Río Riyito, en Dos Brazos de Osa, colindando con el Parque Nacional Corcovado; muchos de ellos también viven en Sixaola, en la provincia de Limón. Una parte de los Ngäbe, migró definitivamente o migra estacionalmente a Costa Rica para trabajar en las plantaciones de café. Otras formas de obtener ingresos son el trabajo en las plantaciones de banano y la venta de sus artesanías en sitios turísticos y a la vera de las carreteras de Panamá. Las mujeres Ngäbe elaboran, entre su artesanía tradicional, elementos que les sirven para su vestimenta y de sus familias y para la venta. Esto incluye bolsas tejidas de fibra vegetal llamadas “kra”, coloridas batas largas para la mujer decoradas con motivos geométricos “naguas” y pulseras y collares de cuentas y chaquiras, antes usados como adornos para la guerra. Los hombres tejen sombreros de fibra vegetal para uso cotidiano o para vender.

Cerca de la Palma, existen 2 proyectos de desarrollo turístico, ecológico y cultural.

El primer emprendimiento se llama Aguas Ricas, y se encuentra ubicado en la Reserva Indígena Alto Laguna, Sierpe de Osa, y  cuenta con once años de experiencia. Este proyecto posee un nivel de visitación de mediano a alto, principalmente en la estación de verano.  Hay opción de hacer un tour de un día, y también hospedarse. El tipo de turismo en que se enfoca este emprendimiento es el turismo cultural, principalmente, pero también presenta actividades relacionadas con el ecoturismo. Hay un tour Cultural Ngäbe, el cual es completamente distinto a cualquier aventura turística, puesto que los visitantes tendrán la oportunidad de conocer a profundidad la cultura indígena Ngäbe, conocer sobre la medicina natural indígena, actividades agrícolas tradicionales propias de la cultura indígena y campesina, tradiciones, mitos y la historia de este interesante grupo étnico.

El segundo emprendimiento se ubica dentro del Territorio Indígena Ngäbe, en la comunidad de Alto Laguna; cerca de la parte alta del Parque Nacional Corcovado; donde predomina el bosque primario por lo que se pueden observar gran cantidad de aves y   grandes árboles,  así como diversas especies de plantas medicinales que la cultura Ngäbe ha utilizado por generaciones en la misma área. Este proyecto pretende integrar a la comunidad dentro del área del turismo rural sostenible, compartiendo las prácticas artesanales y culturales, asociadas con la gran riqueza natural de nuestro territorio Indígena.

Este rústico proyecto ofrece estadía en una zona de camping con los servicios básicos (baño y agua), así como también deliciosa comida tradicional. También se pueden realizar varias actividades como cabalgatas por el pueblo,  aprender sobre plantas medicinales y sobre la comunidad en una charla con Don Eusebio, talleres de artesanía, en donde aprenderán todo el proceso de fabricación de los principales productos artesanales realizados por  Doña Ofelina y otras mujeres de la comunidad.

Hay veces no sabemos cuánto más se puede extender la influencia “blanca” a los territorios indígenas de nuestro país. Las nuevas generaciones, especialmente los jóvenes, desean explorar más y tener más oportunidades de desarrollo. Por otro lado, existen servicios que no pueden faltar, como contar con infraestructura adecuando para atender enfermos, escuelas y colegios donde la educación rural sea de calidad y acorde a las necesidades de sus pobladores. Siempre he pensado que es importante preservar sus tradiciones y cultura, y por eso, los adultos, comarcas, caciques de estas etnias, cumplen un rol fundamental en conservar las tradiciones y pasarlas a las nuevas generaciones.

Dichosamente, del turismo podemos aprovechar el fortalecimiento y la revaloración de las tradiciones y costumbres pero también dentro de este sector se puede perder los orígenes; por ello es necesario crear un turismo alternativo donde el principal objetivo sea conservar, fortalecer y aprovechar los recursos tanto naturales como culturales.

El ecoturismo también cuida el medio ambiente, ya que una de sus principales características es la sustentabilidad. Existen potenciales enormes para desarrollar en reservas indígenas: desarrollo artesanal, productos orgánicos, educación e investigación, acueductos rurales, programas de conservación forestal, producción de medicinas naturales, guardas ambientales, huertas comunitarias, y por qué no ser colectores y taxónomos de nuestra flora y fauna?

Si desea visitar alguno de estos proyectos, puede contactar a Mariano Marquínez, de Aguas Ricas al teléfono 6190-6702, y si quiere visitar El Proyecto Ecoturístico Alto Laguna diríjase con Eusebio al 6114-2385.

BibliografíaCarls, J. 2013. Desarrollo de las reservas indígenas en el sur de Costa Rica. Universidad para la Paz. Costa Rica. p.10.

Carls, J. et al. 2010. Conflict Resolution of the Boruca Hydro-Energy Project. The Continuum International Publishing Group, New York, p. 250

Indígenas de Costa Rica. (2016, 15 de noviembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 03:48, enero 15, 2017 desde https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Ind%C3%ADgenas_de_Costa_Rica&oldid=95026616

Ngäbe. (2016, 12 de julio). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 14:39, enero 15, 2017 desde https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Ng%C3%A4be&oldid=92244065.

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