Insectopia:Proyecto Museo Insectos

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Insectopía:  Proyecto Museo de Insectos

Jim Córdoba-Alfaro


MEDIO AMBIENTE


 

Me pregunto qué sería de nuestro país actualmente si desconociéramos la importancia biológica que tiene o si simplemente borráramos a cada investigador que ha estudiado a detalle nuestra biodiversidad. Esa imagen verde que muchos tienen de nuestro país se hubiera esfumado simplemente porque no entendiéramos que tan importante es nuestra flora y fauna.
Permítame estimado lector poder narrar la historia de un hombre que revolucionó en temática ambiental a nuestro país.

Anastasio Alfaro abrió sus ojos a la luz del día en la ciudad de Alajuela, el 16 de febrero de 1865. Los campos ondulados de Alajuela ofrecieron una atmósfera propicia para despertar en el niño Anastasio, que tenía un cerebro inquieto y curioso interés por la naturaleza. Desde los primeros años escolares hasta terminar sus estudios en el Instituto de Alajuela, el joven se esforzaba por sacar buenas notas y a la vez se dedicó a recorrer el campo para gozar mejor las maravillas que ofrecía la naturaleza en aquel antaño. Desafortunadamente su padre, Don Pedro, pensaba de modo diferente. Apenas con 14 años de edad cuando fue objeto de la honrosa distinción académica y a pesar de haber recibido un premio en testimonio de aprovechamiento y aplicación en geografía e historia, Anastasio abandonó el Instituto Alajuelense sin haber concluido sus estudios, donde se traslada a San José enfrentándose a la oposición paternal. A la edad de 20 años, recibió el grado de Capitán de las milicias el 12 de marzo de 1885, hecho que más tarde dio oportunidad para prolongadas expediciones en territorio costarricense. Anastasio mantuvo su grado de milicia, pero siguió en su empleo de oficina donde colaboró con el “Anuario Estadístico”, un tomo que abarcó observaciones meteorológicas y empezó a coleccionar aves, insectos, minerales y plantas. Sin saber que esto lo conllevaría un 4 de mayo a la edad de 22 años a fundar lo que hoy es el Museo Nacional de Costa Rica.”

Desde el punto de vista científico, son muchas las contribuciones que realizó. Numerosas plantas, animales, y fósiles de Costa Rica llevan su nombre, como homenaje a este costarricense que legó un copioso patrimonio natural recogido durante su larga vida. Como profesor de Ciencias, su enseñanza no se reducía al aula. Salía con sus estudiantes de excursión pues creía que “la propia Naturaleza es la mejor cátedra y el mejor libro que se pueda tener. En ella surgen vigorosas virtudes que en el aula se adormecen y acaban por extinguirse.” Hoy en día lo recordamos como el primer naturalista de Costa Rica y pionero de la educación ambiental en nuestro país. Siendo el primer hombre en formar un museo en una época donde el analfabetismo y pobreza reinaban en nuestro país.

Actualmente el Museo Nacional preserva una increíble colección que ha permitido a los investigadores estudiar, clasificar y divulgar la biodiversidad costarricense. Gracias a esta institución Costa Rica ha ganado esta fama de país verde y biodiverso que somos.

La Península de Osa tiene una gran fama a nivel mundial; nos autodenominamos la zona más biodiversa del país y que tenemos la mayor cantidad de especies por kilómetro cuadrado. Pero cuánto conocemos de esta biodiversidad que estuvo aislado e inaccesible para investigadores por muchas décadas. Realmente no fue sorpresa que exista una pequeña cantidad de artículos científicos referentes para la Península de Osa y el Parque Nacional Corcovado y hay un gran faltante de especímenes en las colecciones nacionales.

El Proyecto Museo de Insectos Insectopía somos una institución que deseamos poder crear el primer Museo de la Península de Osa, donde se preserve y se custodie el patrimonio natural de una de las zonas más biodiversas en el mundo. A su vez crear el primer centro de educación ambiental para esta bella comunidad. Nuestras colecciones serán fuente de referencia para diversos estudios en sistemática, ecología, fisiología, genética, conservación, monitoreo de cambios ambientales ocasionados por el calentamiento global, la contaminación, la fragmentación de bosques y otras perturbaciones ambientales, así como la identificación de especies de importancia para la sociedad como las consideradas plagas en la agricultura o la industria, especies invasoras, nativas, exóticas o introducidas, o las que solo se encuentran en nuestro territorio con distribuciones muy reducidas (endémicas) o que están bajo algún grado de amenaza para su conservación. Siendo además una plataforma para que otros investigadores vengan y puedan investigar esta zona, preservando nuestra biodiversidad ante los nuevos cambios climáticos que nuestro planeta enfrenta, siguiendo esa filosofía que caracterizó al joven Anastasio Alfaro.

Actualmente estamos investigando en diferentes sectores de la Península de Osa, principalmente a través de la colaboración de Lidieth Fernández y Juan Daniel Gómez en la Palma y en Carate bajo la colaboración de mi persona y apoyo de Adrián Morales Polanco de la Leona Eco Lodge. Uno de nuestros limitantes es el financiamiento para la compra de equipo necesario para la preservación adecuada de nuestra colección que está en aumento. Esperamos que para finales del siguiente año podamos dar apertura al Museo para investigadores, personas interesadas en conocer y colaborar con esta labor para dejar un legado a la Península de Osa.

Para mayor información sobre esta meta, y para ver cómo puede unirse a este esfuerzo, comuníquese al insectopiamuseum@gmail.com.

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