Indiferencia: La mayor amenaza para Corcovado

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Indiferencia: La mayor amenaza para Corcovado

Juan José Jiménez Espinoza

 

Ingeniero Forestal, con especialidad en Desarrollo Local Administrador de la Reserva Forestal Golfo Dulce del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC)  juan.jimenez@sinac.go.cr

MEDIO AMBIENTE


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Indiferencia. Desde mi punto de vista, esta palabra resume la principal amenaza que atenta contra la sostenibilidad a largo plazo del Parque Nacional Corcovado (PNC) y de los beneficios económicos, sociales y ambientales, que esta área protegida genera a  empresas y personas (nacionales y extranjeras) de la Península de Osa, en particular, y a los costarricenses, en general.

A pesar de los esfuerzos que realizan los guardaparques y algunos líderes locales, así como algunos grupos comunales, organizaciones no gubernamentales (ONG´s) e instituciones del Estado, es evidente que nos estamos quedando cortos, y que la “salud” del sitio biológicamente más intenso del planeta, se está deteriorando.

Y lo más preocupante es que parece que la mayoría de costarricenses no sienten que el PNC les pertenezca o que les beneficie en algo. Tal vez por eso también, son muy pocos los costarricenses que se comprometen realmente a contribuir en la aplicación de soluciones concretas, para los añejos problemas que lo aquejan.

Pareciera que a muchos no les interesa la conservación a largo plazo del PNC, algo de verdad extraño, cuando esta área protegida es muy probablemente la “industria” que genera más empleo, ingresos y bienestar en toda la Península de Osa.

La indiferencia de algunos hoteles, guías naturalistas, aerolíneas, operadores turísticos, empresas de renta de vehículos, políticos, académicos, líderes comunales, servidores públicos, ONG’s, instituciones del Estado, diversas empresas privadas y de muchos otros que nos beneficiamos del PNC, le causa más daño a  que la misma extracción de oro o la cacería.

Tal y como conversaba en días pasados con un colega, parece que el Estado no ha sido efectivo ni eficiente en la labor de “venderle” a los costarricenses las razones por las cuales es importante para todos conservar el PNC. Tampoco ha sido capaz de establecer mesas de diálogo o alianzas en busca de señales de compromiso, solidaridad y acción con aquellos sectores que más se benefician con la existencia de esta área protegida.

Señalaba esta persona que el Estado le “daba la mesa servida” y le estaba “poniendo fácil el negocio” a ciertas personas y empresas, al facilitarles un capital natural que le pertenece a todos los costarricenses, para que aquellos otros desarrollen negocios privados. En principio, eso no estaría mal, si la distribución de beneficios y responsabilidades fuese más justa y equitativa. Sin embargo, en la práctica algunos se quedan con muchas responsabilidades y pocos beneficios, mientras que otros se aprovechan del caso contrario.

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Deforestacion

Para este amigo, esas personas y empresas que hoy se están beneficiando directamente del PNC y que están aportando muy poco o nada para mejorar el estado de “salud” del Parque, se parecen en cierta forma a los oreros y los cazadores: únicamente piensan en obtener hoy el mayor beneficio que les sea posible, sin pensar en como retribuir parte del ingreso a la comunidad, ni pensar en qué sucederá mañana, ni en qué le vamos a dejar a las futuras generaciones.

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Extracción de oro

Parece que cada habitante de la Península de Osa, sea nacional o extranjero, cada costarricense y, especialmente cada persona o empresa que se beneficia directamente del parque, puede hacer algo más por Corcovado.

Parece que ya es hora de dar un paso al frente; de hacer algo más efectivo que continuar generando críticas destructivas, interponer recursos de amparo poco fundamentados, o simplemente darle “me gusta” en Facebook al perfil del PNC.

 Al menos eso es lo que yo creo y pienso hacer. A usted, ¿qué le parece?

 

 

 

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