Conocimientos de la Fauna Silvestre por las culturas prehispanicas

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Marco Hidalgo

Marco cursó en la Universidad Nacional una Maestría en Conservación y Manejo de Vida Silvestre y tiene la Licenciatura en Biología Tropical con énfasis en Manejo de Recursos Naturales (Universidad Nacional) y un Bachillerato en Biología Tropical (Universidad Nacional). Su capacitación profesional incluye adicionalmente cursos internacionales en convenio con la Universidad de Salamanca (España), Universidad de Wisconsin (EUA), Universidad de Chile, Cooperación Española y el U.S. Fish & Wildlife Service, entre otras.  Su experiencia incluye el manejo de fauna en vida silvestre en cautiverio y el diseño y ejecución de planes de manejo para áreas silvestres protegidas. Ha participado en evaluaciones ecológicas rápidas, en el diseño de componentes biológicos de investigación científica y conservación.  Comuniquese con el al correo:   loros_cr@yahoo.com.mx


MEDIO AMBIENTE


Si ponemos nuestra mirada en el pasado de la cultura prehispánica, nos detenemos a preguntarnos sobre la relación de los grupos indígenas de esta zona y su relación con el entorno natural. No hay duda que el conocimiento de los primeros pobladores del continente americano sobre la fauna silvestre es sorprendente. Tenían una comprensión sobre ecología, comportamiento, reproducción que muy lo entrelazaron la cosmovisión indígena. Este conocimiento se contempla en la cerámica y orfebrería, donde los artesanos precolombinos identificaban en sus piezas la representación de animales en los diferentes períodos de la ocupación humana.

Estos antiguos artesanos seguramente ocuparon la zona que actualmente es la península de Osa y trabajaron el oro nativo de procedencia aluvial. Éste se obtenía de las arenas de los ríos y de las riberas de las costas y se lavaba en bateas de madera. El trabajo de los metales requería de una habilidad particular, un aprendizaje largo y complicado, que realizaban especialistas de tiempo completo. Mediante la técnica de la fundición a la cera perdida, el martillado de pequeños fragmentos de oro, y otras técnicas, se elaboraban piezas laminadas en forma de pectorales, brazaletes, diademas, discos, los cuales estaban decorados con diseños geométricos, formas de animales y representaciones humanas.

Mucha de la orfebrería contenía representaciones de fauna como peces, cangrejos, tortugas, armadillos, venados, jaguares, lagartijas, lagartos, aves y ranas. Estas ponen en evidencia la importancia del entorno natural en relación con el ser humano. De igual manera, se elaboraban figuras de formas compuestas (humanas y animales), las cuales simbolizaban a personajes especiales como los chamanes y otros especialistas.

 Con la interpretación de estos elementos, los científicos pueden llegar a hacer interpretaciones sobre actividades sociales, de subsistencia, funerarias, ceremoniales, domésticas, artesanales y comerciales.  Ahí es donde nace su importancia, como poseedores de atributos que dentro de un sistema social –o grupo- específico tienen un significado particular. La comprensión de este significado ayuda a conocer la parte de la visión del mundo de las culturas que los elaboraron. Es por medio de la comprensión y significado de estas representaciones que se puede acceder a una “…integración al sistema general de pensamientos” además de “observar los cambios de integración en diferentes épocas y culturas”.

 Uno de los mejores ejemplos, en base a mi experiencia profesional, son los atributos relacionados con los murciélagos. Por ser animales que tienen su mayor actividad en las horas crepusculares (intervalo antes de la salida o después de la puesta del Sol) y a lo largo de la noche, aunado a su aspecto enigmático y refugiarse durante el día en sitios oscuros, son elementos suficientes para que entre las distintas sociedades se crearan en su entorno diversas percepciones, conceptos y simbolismos. Entre los pueblos europeos medievales se posicionó al murciélago como un arquetipo del mal o encarnación del demonio, gestándose mayormente fábulas de horror y temor a estos mamíferos voladores. Esta Influencia llegó al continente americano durante la época colonial y generó el establecimiento de diversas leyendas vinculadas en su mayoría a la brujería y el vampirismo. Para las culturas Precolombinas, la riqueza y abundancia de los murciélagos, así como su carácter nocturno y el hecho de habitar en lugares como las cuevas, contribuyeron a justificar el hecho de que se originaran diferentes asociaciones simbólicas.  Por lo tanto el murciélago se vinculó con el útero, el inframundo, la muerte y con la oscuridad. Por lo tanto, en el proceso cognoscitivo del mundo natural, los murciélagos, al igual que otros animales formaron parte de la cosmovisión de distintas sociedades mesoamericanas como mecanismos de entendimiento y conexión entre el mundo natural y espiritual.

Mucha de esta comprensión fue interpretada por los antiguos artesanos, los cuales replicaron rasgos de narices, formas de alas o dimensión de los dientes, donde se representaron características propias de los distintos grupos de animales. En nuestra Península de Osa, el entendimiento de las culturas prehispánicas apenas está por descubrirse, y posiblemente en el Sitio Arqueológico Cantarero, situado en Gallardo, camino a Dos Brazos del Río Tigre en Puerto Jiménez, algún día podamos descifrar la relación de los primeros pobladores de la Península de Osa con su medio natural.

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