Algunas Consideraciones sobre Recurso de Agua

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Herbert Ulloa Salas

El licenciado Herbert Ulloa Salas es abogado con el bufete ubicado a la par de la oficina de La Leona, 300 metros al oeste de la Bomba Osa.  Especializa en escriturar propiedades en posesión pero desempeña en todos sectores de ley civil.  Communiquése con él al ulloabillo@hotmail.com


SUCESOS


Existe, en nuestra memoria colectiva,  una frase, cuya repetición tipo “Mantra,” nos era inculcado desde la escuela, y que  quedo grabado casi en piedra en nuestro inconsciente individual, primero, y como  y grupo, después, cuando decía nuestra maestra y repetía hasta el cansancio “…el agua es un recurso inagotable.”

Esta pequeña frase,  que se estableció como ley no escrita, impide que entendamos la importancia que el recurso agua tiene en nuestra cotidianidad, y   aunque podría ser inagotable, si miramos ríos, lagos y manantiales, definitivamente es un bien vital “escaso;”  su distribución y aprovechamiento depende de cuánta agua exista, quien la administre,  que tan lejos debemos hacerla llegar, y cuantas familias la necesiten.

Para aquellos que vivimos en un centro de población, es difícil entender este concepto de escases, pues abrimos el grifo y sale agua.  De igual forma nos provoca una molestia increíble cada vez que la misma falta por unas horas, simple y sencillamente porque la damos por descontado y pensamos que siempre tiene que haber agua.  Sin embargo por ser la Península de Osa un área rural, basta alejarse unos pocos kilómetros en dirección a Matapalo, Carate, o Drake y alrededores, para poder ver todo el lio que implica poner agua en un vaso.  Y tenemos la errónea idea, que por estar rodeados de naturaleza, montaña y árboles, hay agua por todo lado, y esto no es así.

La administración del recurso agua fue encomendado por el gobierno a Acueductos y Alcantarillados, quien se encarga por velar por la calidad del agua que recibimos y del sistema de acueducto necesario para hacerla llegar a quien la necesite.  En el Área rural se encuentra una formula, que a mi entender ha resultado exitosa, las ASADAS, que básicamente son organizaciones sociales rurales, que operan por delegación, la actividad de administrar el agua ofreciendo un servicio de calidad y continuo en las comunidades rurales.  Son las mismas comunidades las encargadas de suplir sus necesidades en forma directa a las zonas rurales.  Este modelo de administración ha sido exitoso y ha generado un acercamiento directo de las necesidades comunales de agua y los usuarios que la reciben. Ejemplo de una administración exitosa la podemos tener en la ASADA de Sándalo, la cual, en su gestión ha logrado de proveer de agua no solamente a comunidades cercanas, sino que incluso en alguna parte de Puerto Jiménez se ha beneficiado de este modelo.

En este sentido, esta sería una solución interesantísima para solucionar de una vez por todas, los problemas de agua en un lugar como Matapalo, foco de atracción turístico y hogar de muchos con gravísimos problemas por la falta de distribución del agua potable.

Ley de Aguas
Nuestra legislación regula las aguas en la denominada “Ley de aguas”  número 276 del 27 de agosto de 1942, publicada en La Gaceta del 28 de agosto de 1942, y reformada por la ley 7593, Ley reguladora de los servicios públicos del 9 de agosto de 1996 y por ley 17 del 7 de noviembre de 1942.  La principal distinción hecha en la ley se refiere a la categorización de las aguas que son de dominio público, que pertenecen al Estado, y aquellas que pueden ser objeto de dominio privado, perteneciendo a los particulares.
En términos generales podemos decir que son públicos el mar, lagunas y esteros de playas, lagunas naturales formados por corrientes constantes, los ríos, algunas aguas extraídas de las minas, las nacientes que nazcan en terrenos de dominio público, las aguas subterráneas que no salgan por medio de pozos, y las pluviales que discurran por dominio público.

Las  aguas consideradas como de dominio privado y que pertenecen al dueño del terreno son: las aguas pluviales que caen en su predio mientras discurran por él;  las lagunas o charcos formados en terrenos de su respectivo dominio, con las excepciones de ley;  las aguas subterráneas que el propietario obtenga de su propio terreno por medio de pozos; y  las termales, minerales y minero-medicinales, sea cual fuere el lugar donde broten.

Debe de entenderse que las aguas particulares debidamente concesionadas pueden ser, cuando discurran por canales o cauces realizados por la mano del hombre, sujetos de apropiación mecánica por los particulares, es decir se deja una previsión de ley para que el agua sea aprovechada por aquel que lo necesite pero limitando su obtención a las formas mecánicas, es decir aquellas que no impliquen una máquina para su obtención, y expresamente nos remite al aprovechamiento manual.

Aprovechamiento Privado de Nacientes

Ahora bien, en lo que interesa y para el aprovechamiento de las aguas para consumo humano, esta se puede realizar mediante la perforación de pozos que no necesitan concesión por parte del Estado para su obtención y se entenderán como propiedad del que realice la obra.

En el caso de manantiales, para lograr su aprovechamiento es necesario realizar el trámite de concesión de aprovechamiento de agua.  Este trámite se lleva a cabo en la Dirección de Aguas del MINAET, y como vimos anteriormente, al ser las aguas de manantiales de dominio público, su uso, sin ser concesionario es ilegal y podría ser  clausurado por parte del MINAET.

Ahora bien, es importante tener en consideración algunos aspectos importantes a la hora de concesionar. Cualquier persona puede concesionar un manantial, incluso si este se encuentra en terreno de un tercero.  Las concesiones operan bajo el principio de primero en tiempo primero en derecho, pero el hecho de que exista una concesión no implica que el mismo podrá ser utilizado únicamente por el concesionario, en este sentido lo que va a determinar la cantidad de usuarios lo va a ser el uso que se le va a dar, por ejemplo, habitacional, turismo, industrial, aunado a la cantidad de agua por litros que produzca el manantial.  Esta concesión se puede obtener, aún si el dueño del fundo donde se ubica la fuente se opone o no concede su permiso para realizar la inspección y la toma de pruebas de agua para efectos de determinar el flujo que se pueda conceder.  Como dijimos anteriormente, estas aguas son públicas y no son sujetas de apropiación por particulares, únicamente de concesión.

En toda concesión de aprovechamiento de aguas públicas se fijará la naturaleza de ésta, la cantidad en litros por segundo del agua concedida; y su uso no podrá ser diferente al concedido en la concesión.

 

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